Gerardo Silva Ex DT De Deportes Vallenar: 2da División, el “pariente pobre” del fútbol chileno

Spread the love

Gerardo Silva  Gerardo Silva

Entrenador de fútbol profesional que ha dirigido a O`Higgins, Deportes Copiapó, Deportes Colchagua, Malleco Unido, Deportes Puerto Montt, Deportes Vallenar, Trasandino de Los Andes y Petrolero de Yacuiba (Bolivia).

Integrada a la ANFP, pero sólo con deberes y sin derechos, la tercera categoría de nuestro fútbol sigue desnudando su precariedad a nueve temporadas de su creación.

Por GERARDO SILVA

Ya por todos es sabido que la Segunda División es una categoría profesional del fútbol chileno que ha generado mucha controversia desde su creación hasta los casi nueve años de vida que cumple esta temporada. En las ocho ediciones anteriores siempre hubo dificultades de todo orden: disciplinarias, deportivas, administrativas, y, principalmente, económicas. Ha tenido que convivir con sanciones ejemplarizadoras, clubes desafiliados y equipos invitados para poder hacerla funcionar.

No olvidemos que “se omitieron méritos deportivos para su creación”. Recordemos que tuvo que formalizar una mixtura entre filiales de equipos profesionales y equipos amateurs. La verdad es que no ha sido para nada fácil  constituir de manera definitiva la tercera categoría profesional. Ni hablar del torneo que ganó Deportes Vallenar en cancha y que le dio el ascenso a la Primera División B, y que posteriormente se le despojara de él por secretaría. Fue un escándalo de gran magnitud.

La ANFP no le ha proporcionado el mismo trato que poseen los clubes de Primera División A y Primera División B. Prácticamente es una categoría invitada a jugar en el organismo profesional, sin las debidas garantías para poder hacerlo en las mínimas condiciones. Los clubes no poseen derechos televisivos y, además, tienen restricciones de todo tipo para poder fortalecer su institucionalidad.

Ni hablar del tema deportivo, en donde también tienen un límite de edad que hace que todo sea más difícil. No obstante, a esta situación los clubes se adaptan de la mejor manera. Algunos equipos tienen la capacidad económica para competir de buena forma y de elaborar sus planes de trabajo y proyectos sin mayores dificultades, con campos deportivos acordes al fútbol profesional; sin embargo, hay otros que no lo poseen, que viven en la miseria absoluta, sólo con un juego de camiseta, un nombre y un timbre, y que tienen serias dificultades económicas que no les permiten competir en igualdad de condiciones. Por lo tanto, sólo se remiten a participar y mantener esa categoría que les da cierto estatus por el hecho de pertenecer a la ANFP.

La presente temporada 2020 dará inicio y no exento de dificultades, por cuanto al parecer nada cambia. Por el contrario, las dificultades que tiene esta categoría son demasiadas y cada día que pasa aparecen nuevas aristas. Imagínense que a horas de comenzar a competir ya hay dos equipos sancionados con pérdida de puntos: Deportes Vallenar y el recién ascendido Deportes Linares inician  el torneo con una resta de 9 puntos por no pago de sueldos. Me pregunto, con este tipo de situaciones y con nueve temporadas de experiencia y duros aprendizajes, cómo es posible que todavía no seamos capaces de tener doce equipos con la solidez institucional para poder definitivamente ponerle pantalones largos a esta división que claramente el fútbol chileno necesita.

Le sirve, le es útil, porque los jugadores jóvenes que no tienen cabida en los equipos de Primera División y Primera División B tienen la posibilidad de no desvincularse inmediatamente de los equipos que le otorgaron su etapa de formación y así foguearse en la Segunda División profesional, para tener la posibilidad de alcanzar la madurez necesaria y, de ese modo, volver a vestir la camiseta del primer equipo en donde se formaron.

Sólo nos resta esperar y creer que el nuevo presidente de la ANFP y los equipos socios de este organismo incorporen de manera definitiva a la Segunda División como uno más. Con deberes, pero también con derechos. Y que puedan soñar con alcanzar los máximos niveles de nuestro fútbol, a falta de un torneo de reservas que pudiera otorgar los mismos beneficios.

Deseamos un buen año para esta categoría. Existen instituciones históricas que podrían dar el salto cualitativo para insertarse nuevamente allí desde donde nunca debieron salir.

Que empiece a correr el balón y disfrutemos también de la Segunda División profesional, tercera categoría de nuestro querido fútbol.

FUENTE: Elagora.Net

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *