Crónicas atacameñas: Eladio Rojas Díaz, histórico atacameño del mundial del 62´

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En esta ocasión, haré un alto en mis habituales crónicas vallenarinas, para referirme a un hombre que prestigió a toda la región de Atacama, a través de sus dotes deportivas. Me refiero a Eladio Rojas Díaz, el héroe chileno en el Mundial de 1962, cuyos goles decisivos ante la Unión Soviética y Yugoslavia le permitieron a nuestro país alcanzar el tercer lugar planetario.

Para graficar su estatura deportiva, recurro a las palabras que alguna vez dijo Sergio Livingstone: “Mientras Chile no consiga un segundo lugar en un mundial o iguale lo realizado en 1962, ningún seleccionado nacional, por mucho que brille en Europa, tendrá más relevancia que el logro alcanzado por Eladio en un Mundial”.

Bueno, ayer domingo se cumplieron 86 años del natalicio de nuestro gran Eladio Rojas Díaz, ocurrido en Tierra Amarilla en 1934 y, obviamente, sin ningún recuerdo para este gran sencillo y bondadoso hombre que prestigió el nombre de su comuna y de Atacama.

Y cuando digo que el golazo de Eladio a Yugoslavia, que le valió a nuestro país el tercer lugar en el mundo, es el más valioso en la historia del fútbol chileno, no lo digo por un simple capricho personal o por mi espíritu regionalista. No, también lo asegura un grupo de especialistas que revisó los goles más relevantes del balompié criollo y coronó el zapatazo de Eladio Rojas ante Yugoslavia, que timbró el tercer lugar en la Copa del Mundo 1962, como el más trascendente de todos.

Alberto Fouilloux, suplente aquel 16 de junio de hace 53 años, comentó al respecto: “Fue increíble, porque Chile tenía lesionados a Jorge Toro, Manuel Rodríguez y Carlos Campos, físicamente estaba muy disminuido y con el empate se iba al alargue. Justo al final, Eladio sacó un tremendo tiro que rebotó en un defensor y se metió en el arco yugoslavo. Fue increíble la algarabía que se armó en todo nuestro país”.

Para Orlando Aravena, ex técnico nacional, el gol de Eladio Rojas, casi por unanimidad, está en la cúspide de las emociones: “Ninguno puede ser tan grande como ese tanto, que significó el tercer lugar en un Mundial adulto, algo que nunca más se logró”, mientras que Ignacio Prieto, el ex jugador de la Universidad Católica, reflexiona que “existe una cuestión de jerarquía, la instancia que estaba en juego, ninguno alcanza la importancia del gol de Eladio, fue el premio a un trabajo lleno de convicción”, concluye.

El extinto periodista de Radio Cooperativa, Sergio Brotfeld, testigo vivencial de la historia del balompié profesional chileno relató: “Para mí, los tantos más importantes en la historia del fútbol chileno son el de Eladio Rojas a Yugoslavia, los de Luis Pérez a Olimpia en 1991 y el de Patricio Yáñez a Paraguay en la eliminatoria al Mundial de España 82″.

Su hermana Ana, que escuchó por radio la transmisión del partido con Yugoslavia, recuerda emocionada que el comentarista deportivo Julio Martínez dijo a los cuatro vientos: “Cómo estarán de orgullosos los tierramarillanos con este hijo suyo que le ha entregado a nuestro país el tercer lugar mundial con este histórico gol”.

¿Se da cuenta? Cómo no sentirnos orgullosos de que un atacameño haya convertido el gol más valioso en la historia del fútbol chileno hasta el momento. Existe casi unanimidad en el mundo del fútbol nacional en reconocer el valor del gol anotado por el tierramarillano en el VII Mundial de Fútbol jugado en nuestro país hace 58 años.

Terminado aquel Mundial, Eladio fue contratado por River Plate de Argentina, donde la suerte no estuvo de su parte y solo fue una alternativa en la suplencia. Al cabo de 3 años en Argentina, decidió volver al país para jugar por Colo Colo, donde permaneció por dos años. Tras su paso por los albos, decide retornar a su querido Everton, donde jugó hasta 1968, cuando un accidente de tránsito tronchó su carrera a los 34 años, debido a las graves lesiones provocadas. Años después, en la década de los ochenta, volvió a una cancha, pero, esta vez, para dirigir a Regional Atacama.

En una vieja Revista Estadio encontré una entrevista que le hicieron al dirigente nacional Joaquín Dueñas, quien fue el encargado de convivir con los jugadores en la concentración. Sobre Eladio comentó lo siguiente: “Todos los jugadores se portan muy bien. Pero creo que Eladio Rojas es uno de los más serios y disciplinados. Es tranquilo. Su compostura sobria en la vida civil no cuadra con todo el entusiasmo y coraje que pone en la cancha. No creo que sea casualidad el hecho de que todo el mundo hable bien de él. Jamás he encontrado a algún entrenador, jugador o dirigente que no le tenga una deferencia muy especial a Eladio Rojas”.

Eladio Rojas llegó a Everton de Viña del Mar en 1957, dejando atrás su paso por el Chacabuco de Copiapó. Ese mismo año fue llamado a la Selección Joven que se preparaba para el Mundial de 1962; en 1959 fue al Sudamericano de Buenos Aires; en 1961 volvió al equipo chileno. Y después que le convirtió un gol al equipo alemán, en un partido amistoso previo, ya nadie le discutió el puesto de titular en el equipo. De modo que su brillantísima actuación en el Campeonato del Mundo no sorprendió a nadie, porque todos la esperaban y confiaban en que así sería.

Recuerdo que alguna vez leí una entrevista donde le preguntaron a Eladio cuál había sido su mejor tesoro cuando niño y respondió con una sencillez que reflejó su personalidad: “Una pelota de trapo”.

Su lastimosa muerte en 1991, a los 56 años, por un paro cardíaco, lo sorprendió en Viña del Mar, el lugar donde partió su carrera futbolística y donde se consagró como uno de los inmortales del fútbol chileno.

Hace 46 años, en abril de 1974, las autoridades de la comuna de Tierra Amarilla decidieron, por unanimidad del Concejo Municipal, otorgarle el nombre de “Eladio Rojas Díaz” al Estadio Municipal.

Para ese efecto, fue especialmente invitado el gran futbolista e hijo de esta tierra, quien recibió una copia del decreto, donde el municipio procedía a tan justo y merecido homenaje. No podía ser de otra forma para un deportista que dio prestigio al nombre de Tierra Amarilla y de Atacama.

Personalmente, conozco la vida personal y deportiva de Eladio, la cual resumí en un libro que titulé “El Gran Eladio”, cuya matriz la entregué a la Municipalidad de Tierra Amarilla en 2018 para que fuese impresa por esa corporación edilicia, sin que lamentablemente se haya concretado la iniciativa.

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