El agro apuesta por una metodología de anticipación de futuro para enfrentar los desafíos del mañana

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El Covid-19 impulsó a nivel mundial una enorme disrupción impactando a todos los sectores económicos y actividades de la vida cotidiana. Entre ellas, la agricultura; un sector que enfrenta constantes transformaciones, donde la pandemia no será la última. Hoy, los productores tienen que enfrentar el cambio climático, producir más con menos recursos y menor disponibilidad del recurso hídrico, responder a las mayores exigencias de los consumidores y sobrellevar las modificaciones de los mercados.

Pero si sabemos que la única constante será el cambio, ¿cómo anticiparnos a estas tendencias o impactos? Si pensamos en el futuro, lo solemos hacer visualizando una página en blanco donde, la mayor parte de las veces, terminamos proyectando lo que conocemos, desde el punto de vista de lo que nos rodea. ¿Cómo dejar los prejuicios del mañana a un lado y construir el futuro sin ataduras del presente?

Para abordar estos desafíos, la UNESCO desarrolló hace varios años el concepto alfabetización del futuro. Riel Miller, Director de Anticipación de UNESCO plantea desde el 2012, que la anticipación es una capacidad clave para el aprendizaje y la creatividad, y un aspecto fundamental en los procesos de adaptación y resiliencia porque requiere orientación y capacidad de dar sentido a información nueva y cambiante, manejarse en la incertidumbre y recurrir a múltiples tipos de conocimiento.

“En tiempos de cambios tan acelerados como los que vivimos, este es un ejercicio primordial. Porque imaginar el futuro es lo que nos genera esperanza y temor, lo que da significado y sentido a las cosas. Los futuros que imaginamos impulsan nuestras expectativas, decepciones y voluntad de invertir o cambiar. Ser analfabeto en el futuro hace que las personas sean mucho más vulnerables al miedo y se apeguen a expectativas poco realistas. Por eso, ejercitar nuestra habilidad de entender mejor el papel que juega el futuro en lo que vemos y hacemos es muy importante”, explica Miller.

Para sumarse a esta tendencia, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) desarrolló junto al Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo (CNID), una metodología de alfabetización en futuro basada en lo propuesto por la UNESCO, aterrizando los conceptos a la realidad de nuestro país, a los desafíos que enfrentamos hoy y los próximos años, con una visión a largo plazo, que se pueda aplicar también a la agricultura en Chile.

Por medio de la nueva metodología FIA busca ofrecer una herramienta para contribuir a la solución eficiente de desafíos estratégicos del sector silvoagropecuario nacional y/o de la cadena agroalimentaria asociada.

Dominique Chauveau, jefa de la Unidad de Desarrollo Estratégico (UDE) de FIA, explica que “nuestro objetivo es poner a disposición del sector una herramienta que nos permita imaginar futuro para innovar en el presente. Esta es un gran aporte para el agro, ya que nos obliga a salir de la coyuntura y a buscar soluciones solamente desde lo inmediato”.

Innovación en el futuro

Para prototipar la metodología de anticipación de futuros en el agro, FIA realizó el año 2019 una serie de cuatro encuentros, con el fin de capacitar a los presentes en esta herramienta adaptada a la realidad local, que permitiera esbozar desafíos estratégicos en el agro para las regiones. Fue así como participaron 182 personas, en las regiones de Antofagasta, Ñuble y Los Ríos.

Durante 2020 se proponía profundizar en la realización de los encuentros implementando un taller 2.0 inédito, en el cual no solo se buscaba capacitar a los presentes en una mirada de anticipación de futuro, sino que también poder dibujar lineamientos de políticas públicas con un enfoque de corto, mediano y largo plazo. A pesar de que esta propuesta de encuentro no se pudo concretar debido a la pandemia, esto no fue un impedimento para mostrar la metodología al mundo.

Es así como a fin del año 2020 en “High-Level Literacy Summit”, encuentro mundial online de la UNESCO sobre el tema, FIA -en conjunto con el CNID y la consultora Estudio Racimo- expuso la experiencia y dieron conocer la metodología de este taller 2.0. En la ocasión participaron cerca de 25 asistentes, entre los cuales se encontraban académicos y expertos en el tema de países como Francia, Estados Unidos o Colombia.

Al respecto, la jefa de la UDE explica lo que fue esa experiencia. “Fue una grata sorpresa, no teníamos idea de qué público se iba a conectar, y obtuvimos mucha retroalimentación desde expertos. Esto confirmó la necesidad de seguir avanzando en la materia, desarrollar una nueva capacidad con visión de futuro que permita potenciar una agricultura innovadora y sustentable en nuestro país”, plantea.

Además, agregó debemos realizar el ejercicio de imaginar las distintas posibilidades, porque si solo elegimos una, disminuimos las probabilidades de éxito. “Nuestro maestro en la materia, Riel Miller, recomienda que tenemos que estar dispuestos a aprender constantemente, y hoy necesitamos alfabetizarnos en el futuro para concretar el agro que imaginamos. Si el presente ya es complejo, pensar en el futuro lo es mucho más, pero esto no debe limitarnos ni tampoco inmovilizarnos. Es una invitación a avanzar en la construcción de un ideario común respecto a la agricultura chilena del mañana”.

La invitación es, entonces, ser capaces de imaginar alternativas que sean posibles de concretar en el agro nacional e identificar las decisiones que tenemos que tomar ahora para hacerlas realidad, solucionando desafíos actuales en base a nuevas estrategias y miradas que nos ayuden a concebir el futuro.

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