Ministerio de las Culturas presenta libro con completo análisis de la participación cultural en Chile

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Desde su primera edición el año 2004, a cargo del entonces Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en conjunto con el Instituto Nacional de Estadísticas INE, la Encuesta Nacional de Participación Cultural es el único instrumento a nivel país que ha medido periódicamente la relación entre la ciudadanía y un conjunto de prácticas culturales que promueve el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Poco más de quince años después, el Ministerio de las Culturas publica “Panorama de la participación cultural en Chile: una mirada desde la experiencia”, un completo análisis de la última Encuesta Nacional de Participación Cultural (ENPC), realizada en 2017, que está disponible en el sitio web Observatorio Cultural. En ésta se identifican los atributos personales que determinan la participación, factores sociales que la explican y cuál es el perfil de las personas que más participan y las que no. La publicación se adentra, además, en temas como género, pueblos originarios, adultos mayores, discapacidad y entorno digital; lo que permite observar la complejidad, diversidad y desigualdades.

“Pensar en la ciudadanía y sus maneras de acercarse a las prácticas culturales cobra especial relevancia en el contexto de la crisis sanitaria que nos afecta. Nos encontramos de lleno en una coyuntura histórica de la cual no tengo duda saldremos airosos, pero que nos impone una pregunta crítica para el devenir de nuestra relación con la ciudadanía: ¿cómo será la participación cultural del futuro? Esta publicación no responde a ello, pero hace algo todavía más valioso y realista: las plantea. Abre el debate. Ofrece análisis y cifras y complementa la información cuantitativa con lecturas cualitativas de la realidad, basadas en evidencia. Se trata del esfuerzo más completo que haya realizado hasta la fecha nuestra institución para interpretar los datos”, dice la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés.

Participación cultural y perfiles de participantes

“Panorama de la participación cultural en Chile (…)” define a los participantes de diversas formas. Un primer acercamiento se obtiene al revisar las cifras típicamente esperadas de las encuestas culturales, esto es, la asistencia (o participación observacional) a un grupo de actividades culturales que se realizan fuera del hogar. En general las personas participan en proporciones relativamente bajas en un periodo de 12 meses, siendo la más baja la de teatro, donde solo un 14,2% de personas reconocen haber visto una obra de teatro; y la más alta corresponde a cine, con un 43,4%.

La denominada participación ambiental se incorpora de manera específica por primera vez en la ENPC 2017: 85,1% de las personas indicaron haberse detenido por al menos algunos minutos a observar algún tipo de manifestación encontrada en el espacio público. La actividad más frecuentemente observada corresponde a música (71,7%), seguida por artes circenses (69,4%).

Los niveles de participación inventiva-interpretativa son particularmente bajos, siendo la creación de piezas de artesanía o manualidad la actividad más realizada, con un 13% en un rango temporal de 12 meses y practicada en su mayoría por mujeres, seguida por tomar fotografías con fines artísticos (8%), practicada en su mayoría por hombres.

De esta manera, la ENPC 2017 recogió una gran cantidad de información, por lo que uno de los principales desafíos de análisis era justamente la obtención de un panorama conjunto de la participación cultural en Chile. Con este fin, la publicación incluye análisis que permiten generar esta visión de conjunto.

Los principales hallazgos de los modelos predictivos utilizados tienen relación con la confirmación de un elemento destacado en otros estudios nacionales e internacionales: las variables asociadas al capital cultural son las que determinan en mayor medida la participación cultural. Éstas incluyeron la realización de cursos o talleres artístico-culturales, haber vivido alguna experiencia significativa de acercamiento a la cultura y la participación cultural en la infancia. En cuanto a las variables sociodemográficas y socioeconómicas, las mujeres presentan mayores probabilidades de participar en la modalidad observacional, así como la pertenencia al grupo de mayor nivel socioeconómico (quinto quintil) es uno de los factores importantes tanto para la modalidad observacional como inventiva, pero no en el caso de la participación ambiental.

En cuanto a la creación de perfiles de participantes, el grupo de alta participación está compuesto por jóvenes (promedio de edad de 24,3 años) con un alto nivel educacional y una proporción de estudiantes mayor que en otros grupos (40,6%). También tuvieron experiencias de participación cultural previa y son usuarios intensivos de internet y televisión.

En comparación con los otros grupos, 12,5% de las personas que tienen alta participación cultural se identifican como miembros de pueblos originarios, proporción que baja al 7,5% en el caso del grupo de no participantes.

Este grupo destaca por participar más que los otros en los tres índices de participación cultural utilizados.

El grupo de baja participación está compuesto principalmente por personas adultas que se acercan a la tercera edad (promedio de 57,6 años) con niveles socioeconómicos y de educación medios. Éste participa en promedio en al menos una actividad de las recogidas en el índice de participación observacional y presenta baja participación en actividades inventivas-interpretativas y ambientales. Presentan un alto nivel de consumo de televisión y uso moderado de internet.

El grupo de quienes no participan está conformado por adultos mayores con niveles educacionales bajos (en promedio habrían alcanzado la educación básica). El grupo posee más mujeres que hombres y una escasa proporción de personas con experiencias previas de acercamiento al arte y la cultura. Es el grupo que más participa en organizaciones sociales.

Los análisis realizados muestran además que las personas en situación de discapacidad participan en promedio menos que el resto de la población en prácticas culturales, lo que es especialmente notorio para el caso de las prácticas observacionales y ambientales. Este hallazgo puede relacionarse con barreras como las ligadas a su salud, dificultades materiales como la adecuada habilitación de los espacios culturales, así como también a la discriminación o la autoexclusión, entre otros factores.

Revisa la publicación completa en este enlace. Además, están disponibles dos paneles de conversación donde destacados investigadores/as volcaron sus reflexiones sobre esta temática. Más información acá.

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